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SPAIN
Hoy en día resulta poco habitual escuchar una guitarra y
un piano haciendo música juntos, debido tal vez a la aparente
incompatibilidad tímbrica que generan estos dos instrumentos,
y aun menos se encuentran en el mercado discográfico grabaciones
que contengan tan inusual dúo. Sin embargo cuando la guitarra
está tocada por un avezado artista flamenco como Tomatito
y el piano por un diestro del jazz como Michel Camilo la cuestión
cambia sustancialmente.
De ahí que el presente disco resulte novedoso,
como propuesta arriesgada, y como principio de lo que esperemos
sea una fructífera senda por la que se atrevan a circular
otros músicos en el futuro. Nos encontramos no sólo
ante un disco grabado por virtuosos, sino ante toda una lección
de música de cámara en donde se funden dos elementos
musicales, por una parte la fusión entre el latin jazz
y el flamenco, y por otra dos tímbricas instrumentales que,
aun siendo protagonistas del panorama del jazz y el flamenco, en
contadas ocasiones como decimos unen su colorido sonoro para sentarse
a dialogar en amena tertulia musical.
El presente disco está grabado a pelo, una
guitarra flamenca y un piano Steinway, y es precisamente ahí
en donde apreciamos lo novedoso del discurso musical que nos proponen
Michel Camilo y Tomatito, prescindiendo de percusiones y otros instrumentos
que ayuden a suavizar la desnudez tímbrica de un piano y
una guitarra. Si el piano es considerado el instrumento rey, la
guitarra, y si es flamenca aun más, es sin duda la reina
de los instrumentos musicales, y en este disco queda patente esa
majestuosa realidad.
En momentos de fusión y confusión como los que estamos
viviendo, ambos músicos no dudan en aportar su propio lenguaje
para expresarse con nitidez y sin necesidad de echar mano a recursos
de exagerado artificio, a fin de unificar la propuesta flamenca
de Tomatito con la del latin jazz de donde proviene Camilo.
En realidad con la escucha de este disco observamos la escasa distancia
a la que se encuentran ambos estilos de música, estilos que
beben de una fuente común propiciada por el contacto forjado
durante siglos entre músicos de las dos orillas del Atlántico.
Para ninguno de los dos artistas resulta una novedad
el contacto con el jazz o con el flamenco. No olvidemos la colaboración
de Tomatito con el pianista gaditano Chano Domínguez y sus
no pocas incursiones en el mundo del jazz; e igualmente ocurre con
respecto a Michel Camilo para quién el flamenco tampoco resulta
ser un idioma ajeno, demostrado por ejemplo en su activa participación
en el disco de Ketama Pa' gente con alma, donde ya nos adelantó
su afición a ese género de música.
Mucho se viene diciendo en los últimos años
sobre la consanguinidad del flamenco y el jazz. Si bien son numerosos
los elementos constitutivos que propician ese parentesco, no debemos
olvidar que el jazz entra en el lenguaje del flamenco, y viceversa,
a través de la vertiente del latinjazz, en el sentido de
que una vez que los músicos hispanos se han proclamado maestros
del jazz, ha sido cuando los flamencos han encontrado vía
libre para experimentar sus aficiones jazzísticas. Paco de
Lucía, maestro de maestros como Tomatito, abrió nuevos
cauces expresivos en clave de jazz de la mano de Chick Corea, John
McLaughlin, Jorge Pardo, Carles Benavent, senda continuada por otros
músicos españoles y latinos que ven en el flamenco
y el jazz respectivamente un amplio cauce donde ensayar sus inquietudes
creadoras.
El número que da título al disco,
Spain, pertenece al repertorio del genial Chick Corea que
lo grabara en el año 1972 en su disco Light as a feather.
La vena hispana de Corea quedó plasmada también en
su disco My spanish heart o en Touchstone, sin embargo
el tema Spain ha quedado como el número clásico
dentro de su repertorio español. La versión de este
disco, con una introducción extraída del segundo movimiento
del Concierto de Aranjuez de Rodrigo, nos ofrece una ambientación
virtuosa y muy flamenca, estimulada por el acento rumbero de la
guitarra de Tomatito, y a la vez muy jazzera, y con el piano de
Camilo interpretado en clave sonera, logrando unificar así
el universo sonoro del latin jazz con el del flamenco.
La versión del bolero Bésame mucho
de la mejicana Consuelo Velázquez, introducido por la guitarra
en clave de jazz, nos demuestra el dominio que el guitarrista almeriense
posee del diapasón de su instrumento. Camilo por su parte
dialoga con Tomatito sobre un tempo ad libitum apoyando la melodía
interpretada por la guitarra en una perfecta fusión de lenguajes
musicales, explotando el plano armónico en un rico crisol
de sonoridades que enriquecen si cabe la versión original.
Las bulerías, uno de los géneros flamencos basado
en un compás de 12 tiempos, posee una clave rítmica
para muchos difícil de interiorizar, pero que aquí
escuchamos en el piano de Camilo clara y contundente, con la seguridad
de quién ha comprendido los secretos de la rítmica
y la métrica flamenca.
En A mi niño José Tomatito
y Camilo realizan un alarde de virtuosismo sobre el sugestivo compás
de las bulerías. Los planos del piano y la guitarra aparecen
bien diferenciados y la riqueza armónica que proporciona
el lenguaje musical del jazz convierten este número en uno
de los muchos atractivos que contiene el disco, para goce de los
amantes del flamenco y del jazz hecho por latinos.
Michel Camilo compuso e interpretó la música de la
película Two much en 1995, y aquí nos ofrece
el tema de amor en una versión en la que la guitarra, al
estilo de la canción de amor que Paco de Lucía grabara
en su disco Zyryab en 1990, canta la melodía sostenida
por los armoniosos arpegios del piano. Los elementos flamencos en
los picados de la guitarra y el aire de balada impuesto por Camilo
otorgan el perfil romántico a este disco de tan variada factura.
El tango argentino está presente en el número
homenaje a dos maestros del género Para Troilo y Salgán,
original del guitarrista argentino Luis Salinas, con quién
Tomatito ha compartido escenario en diversos festivales de guitarra.
El discurso musical, propuesto dentro de los cánones clásicos
del género porteño, está desarrollado dentro
de la estética del latin jazz y del flamenco, otorgando
al número un colorido propio de la fusión estilística
de enorme calidad que domina en todo el disco, la guitarra flamenca
sugiriendo el lenguaje del bandoneón del maestro Aníbal
Troilo y el piano, en la parte que le toca, evocando el estilo del
gran pianista Horacio Salgán.
Otro número de Tomatito presente en el disco
es la rumba Vacilona en la que la presencia del tumbao del
son cubano en el piano de Camilo contrasta con los solos de la guitarra
de enorme virtuosismo. No obstante apreciamos también los
rasgueados del piano en un intento de fundir, no solo los elementos
musicales, sino también los recursos técnicos de ambos
instrumentos.
Para cerrar el disco este dúo prodigioso nos ofrecen Aire
de tango también del guitarrista Luis Salinas, aunque
ahora dentro de la estética rítmica del son. El viaje
del patrón de habanera también llamado ritmo de tango,
su disolución y consiguiente cristalización en los
tangos flamencos y argentinos, en sones, guarachas, milongas y rumbas
de ambas orillas, funciona como eficaz vehículo de comprensión
musical. Su compás binario, repartido en toda la geografía
hispana, lo convierte en el más cercano vínculo métrico
para los músicos que deciden fundir sus lenguajes, como es
el caso que nos ocupa. Dentro de un son la guitarra flamenca puede
tocar por rumba, y dentro de los tangos flamencos, el piano no duda
en realizar el tumbao de un son en la mano izquierda. El son es
sin duda el género integrador por excelencia, no sólo
de la cultura musical cubana, sino también de la hispana
en general, y de él parten los principios sobre los que se
construye la salsa, y a su vez gran parte del repertorio del latin-jazz,
un género musical nacido para funcionar como unificador de
ideas musicales.
Estamos pues ante un disco arriesgado desde el punto de vista tímbrico,
resultado de combinar un piano y una guitarra, con vocación
integradora en lo que respecta al repertorio elegido, y de enorme
belleza musical. Apto para amantes del jazz, del flamenco y de la
música latina. Lección magistral de virtuosismo instrumental
y de buen gusto por parte de dos protagonistas del panorama de la
música más actual, el piano jazzero del dominicano
Michel Camilo y la guitarra flamenca del almeriense Tomatito.
Faustino Núñez
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